Pasajero de un tiempo sin medida,
locuaz interrogador de las estrellas,
caminante de pueblos sin las huellas
de quien pasa sonriendo por un mañana.
Mendigo sin norte ni frontera,
espectador solitario de la vida,
recodo de miles de senderos,
como plieges de arrugas sus entrañas.
El paso sin prisa de su andar
cansino,
despeja eternamente las hojas
esparcidas
con la misma ceremonia
del pasar una a una
heladas de inviernos
retoñar de verdes sarmientos
resurgir calores
refrescarse en fuentes
La vida camina siempre
un paso delante
seguirla
es eterna despedida
no quiera contemplar
su rostro
no quiera
solo es esto
eterna despedida ...
martes, 8 de julio de 2008
lunes, 7 de julio de 2008
La Carta en el Camino
Extraído de Los versos del Capitán
Adiós, pero conmigo
serás, irás adentro
de una gota de sangre que circule en mis venas
o fuera, beso que me abrasa el rostro
o cinturón de fuego en mi cintura.
Dulce mía, recibe
el gran amor que salió de mi vida
y que en ti no encontraba territorio
como el explorador perdido
en las islas del pan y de la miel.
Yo te encontré después
de la tormenta, la lluvia
lavó el aire y en el agua
tus dulces pies brillaron como peces.
Adorada, me voy a mis combates.
Arañaré la tierra para hacerte una cueva
y allí tu Capitán
te esperará con flores en el lecho.
No pienses más, mi dulce,
en el tormento
que pasó entre nosotros
como un rayo de fósforo
dejándonos tal vez su quemadura.
La paz llegó también porque regreso
a luchar a mi tierra,
y como tengo el corazón completo
con la parte de sangre que me diste
para siempre,
y como
llevo
las manos llenas de tu ser desnudo, mírame,
mírame,
mírame por el mar, que voy radiante,
mírame por la noche que navego,
y mar y noche son los ojos tuyos.
No he salido de ti cuando me alejo.
Ahora voy a contarte:
mi tierra será tuya, yo voy a conquistarla,
no sólo para dártela,
sino que para todos,
para todo mi pueblo.
Saldrá el ladrón de su torre algún día.
Y el invasor será expulsado.
Todos los frutos de la vida
crecerán en mis manos
acostumbrados antes a la pólvora.
Y sabré acariciar las nuevas flores
porque tú me enseñaste la ternura.
Dulce mía, adorada,
vendrás conmigo a luchar cuerpo a cuerpo
porque en mi corazón viven tus besos
como banderas rojas,
y si caigo, no sólo
me cubrirá la tierra
sino este gran amor que me trajiste
y que vivió circulando en mi sangre.
Vendrás conmigo,
en esa hora te espero,
en esa hora y en todas las horas,
en todas las horas te espero.
Y cuando venga la tristeza que odio
a golpear a tu puerta,
dile que yo te espero
y cuando la soledad quiera que cambies
la sortija en que está mi nombre escrito,
dile a la soledad que hable conmigo,
que yo debí marcharme
porque soy un soldado,
y que allí donde estoy,
bajo la lluvia o bajo
el fuego,
amor mío, te espero.
Te espero en el desierto más duro
Y junto al limonero florecido,
en todas las partes donde esté la vida,
donde la primavera está naciendo,
amor mío, te espero.
Cuando te digan: 'Ese hombre
no te quiere", recuerda
que mis pies están solos en esa noche, y buscan
los dulce pequeños pies que adoro.
Amor, cuando te digan
que te olvidé, y aun cuando
sea yo quien lo dice,
cuando yo te lo diga,
no me creas,
quién y cómo podrían
cortarte de mi pecho
y quién recibiría
mi sangre
cuando hacia ti me fuera desangrando?
Pero tampoco puedo
olvidar a mi pueblo.
Voy a luchar en cada calle,
detrás de cada piedra.
Tu amor también me ayuda:
es una flor cerrada
que cada vez me llena con su aroma
y que se abre de pronto
dentro de mí como una gran estrella.
Amor mío, es de noche.
El agua negra, el mundo
dormido, me rodean.
Vendrá luego la aurora,
y yo mientras tanto te escribo
para decirte: "Te amo'.
Para decirte "Te amo , cuida,
limpia, levanta,
defiende
nuestro amor, alma mía.
Yo te lo dejo como si dejara
Un puñado de tierra con semillas.
De nuestro amor nacerán vidas.
En nuestro amor beberán agua.
Tal vez llegará un día
en que un hombre
y una mujer, iguales
a nosotros,
tocarán este amor y aún tendrá fuerza
para quemar las manos que lo toquen.
Quiénes fuimos? Qué importa?
Tocarán este fuego
y el fuego, dulce mía, dirá tu simple nombre
y el mío, el nombre
que tú sola supiste porque tú sola
sobre la tierra sabes
quién soy, y porque nadie me conoció como una,
como una sola de tus manos,
porque nadie
supo cómo, ni cuándo
mi corazón estuvo ardiendo:
tan sólo
tus grandes ojos pardos lo supieron,
tu ancha boca,
tu piel, tus pechos,
tu vientre, tus entrañas
y el alma tuya que yo desperté
para que se quedara
cantando hasta el fin de la vida.
Amor, te espero.
Adiós, amor, te espero.
Amor, amor, te espero.
Y así esta carta se termina
sin ninguna tristeza:
están firmes mis pies sobre la tierra,
mi mano escribe esta carta en el camino,
y en medio de la vida estaré
siempre
junto al amigo, frente al enemigo,
con tu nombre en la boca
y un beso que jamás
se apartó de la tuya.
Pablo Neruda
Adiós, pero conmigo
serás, irás adentro
de una gota de sangre que circule en mis venas
o fuera, beso que me abrasa el rostro
o cinturón de fuego en mi cintura.
Dulce mía, recibe
el gran amor que salió de mi vida
y que en ti no encontraba territorio
como el explorador perdido
en las islas del pan y de la miel.
Yo te encontré después
de la tormenta, la lluvia
lavó el aire y en el agua
tus dulces pies brillaron como peces.
Adorada, me voy a mis combates.
Arañaré la tierra para hacerte una cueva
y allí tu Capitán
te esperará con flores en el lecho.
No pienses más, mi dulce,
en el tormento
que pasó entre nosotros
como un rayo de fósforo
dejándonos tal vez su quemadura.
La paz llegó también porque regreso
a luchar a mi tierra,
y como tengo el corazón completo
con la parte de sangre que me diste
para siempre,
y como
llevo
las manos llenas de tu ser desnudo, mírame,
mírame,
mírame por el mar, que voy radiante,
mírame por la noche que navego,
y mar y noche son los ojos tuyos.
No he salido de ti cuando me alejo.
Ahora voy a contarte:
mi tierra será tuya, yo voy a conquistarla,
no sólo para dártela,
sino que para todos,
para todo mi pueblo.
Saldrá el ladrón de su torre algún día.
Y el invasor será expulsado.
Todos los frutos de la vida
crecerán en mis manos
acostumbrados antes a la pólvora.
Y sabré acariciar las nuevas flores
porque tú me enseñaste la ternura.
Dulce mía, adorada,
vendrás conmigo a luchar cuerpo a cuerpo
porque en mi corazón viven tus besos
como banderas rojas,
y si caigo, no sólo
me cubrirá la tierra
sino este gran amor que me trajiste
y que vivió circulando en mi sangre.
Vendrás conmigo,
en esa hora te espero,
en esa hora y en todas las horas,
en todas las horas te espero.
Y cuando venga la tristeza que odio
a golpear a tu puerta,
dile que yo te espero
y cuando la soledad quiera que cambies
la sortija en que está mi nombre escrito,
dile a la soledad que hable conmigo,
que yo debí marcharme
porque soy un soldado,
y que allí donde estoy,
bajo la lluvia o bajo
el fuego,
amor mío, te espero.
Te espero en el desierto más duro
Y junto al limonero florecido,
en todas las partes donde esté la vida,
donde la primavera está naciendo,
amor mío, te espero.
Cuando te digan: 'Ese hombre
no te quiere", recuerda
que mis pies están solos en esa noche, y buscan
los dulce pequeños pies que adoro.
Amor, cuando te digan
que te olvidé, y aun cuando
sea yo quien lo dice,
cuando yo te lo diga,
no me creas,
quién y cómo podrían
cortarte de mi pecho
y quién recibiría
mi sangre
cuando hacia ti me fuera desangrando?
Pero tampoco puedo
olvidar a mi pueblo.
Voy a luchar en cada calle,
detrás de cada piedra.
Tu amor también me ayuda:
es una flor cerrada
que cada vez me llena con su aroma
y que se abre de pronto
dentro de mí como una gran estrella.
Amor mío, es de noche.
El agua negra, el mundo
dormido, me rodean.
Vendrá luego la aurora,
y yo mientras tanto te escribo
para decirte: "Te amo'.
Para decirte "Te amo , cuida,
limpia, levanta,
defiende
nuestro amor, alma mía.
Yo te lo dejo como si dejara
Un puñado de tierra con semillas.
De nuestro amor nacerán vidas.
En nuestro amor beberán agua.
Tal vez llegará un día
en que un hombre
y una mujer, iguales
a nosotros,
tocarán este amor y aún tendrá fuerza
para quemar las manos que lo toquen.
Quiénes fuimos? Qué importa?
Tocarán este fuego
y el fuego, dulce mía, dirá tu simple nombre
y el mío, el nombre
que tú sola supiste porque tú sola
sobre la tierra sabes
quién soy, y porque nadie me conoció como una,
como una sola de tus manos,
porque nadie
supo cómo, ni cuándo
mi corazón estuvo ardiendo:
tan sólo
tus grandes ojos pardos lo supieron,
tu ancha boca,
tu piel, tus pechos,
tu vientre, tus entrañas
y el alma tuya que yo desperté
para que se quedara
cantando hasta el fin de la vida.
Amor, te espero.
Adiós, amor, te espero.
Amor, amor, te espero.
Y así esta carta se termina
sin ninguna tristeza:
están firmes mis pies sobre la tierra,
mi mano escribe esta carta en el camino,
y en medio de la vida estaré
siempre
junto al amigo, frente al enemigo,
con tu nombre en la boca
y un beso que jamás
se apartó de la tuya.
Pablo Neruda
Para Alicia
Extraído de Isla negra. Para mi querida Alicia.
Aquí en Isla Negra está la ola
estrellada que trae tu recuerdo
compañera del cielo". "En tus sueños nacen las olas azules
que guardo en este libro perdido
Yo colecciono tus lágrimas
Ellas vuelan a una caja que guardo en un jardín donde sólo llega tu sombra". "Aquí está el árbol del olvido
de él saqué un trozo de madera para grabar tu nombre".
Pablo Neruda
Aquí en Isla Negra está la ola
estrellada que trae tu recuerdo
compañera del cielo". "En tus sueños nacen las olas azules
que guardo en este libro perdido
Yo colecciono tus lágrimas
Ellas vuelan a una caja que guardo en un jardín donde sólo llega tu sombra". "Aquí está el árbol del olvido
de él saqué un trozo de madera para grabar tu nombre".
Pablo Neruda
martes, 22 de abril de 2008
Pocas o Muchas
Pocas o muchas,
lágrimas derramadas;
algunas, con el sólo toque,
de brisa en la madrugada.
Muchas o pocas,
sonrisas festejadas;
unas son astillas,
otras anticipan llamaradas.
Pocas o muchas,
canciones surgen de mi guitarra;
amiga de curvas femeninas,
que aprendí amar, mientras la acariciaba.
Muchas o pocas,
vivencias dejé sembradas,
aquí, frente a uno mismo,
ciudadano soy de esta tierra,
que ama y muere por un mañana.
Pocas o muchas,
razones, ilusiones, esperanzas,
¿que dejaron sino semillas,
pisoteadas, esparcidas,
más no sembradas?
Muchas o pocas,
vidas perdidas, olvidadas,
el eterno sueño,
en que durmieron, a mi patria.
Pocas o muchas,
manos, brazos, cabezas, corazones
se levantan,
hastió de décadas sin nombres,
hastió que nos corre el alma.
Muchas o pocas,
figuras ya se levantan,
amigos y testigos,
compartiendo la misma esperanza.
Pocas o muchas,
que más da,
si trasforman donde luchan,
como la atómica reacción,
de las estrellas lejanas.
lágrimas derramadas;
algunas, con el sólo toque,
de brisa en la madrugada.
Muchas o pocas,
sonrisas festejadas;
unas son astillas,
otras anticipan llamaradas.
Pocas o muchas,
canciones surgen de mi guitarra;
amiga de curvas femeninas,
que aprendí amar, mientras la acariciaba.
Muchas o pocas,
vivencias dejé sembradas,
aquí, frente a uno mismo,
ciudadano soy de esta tierra,
que ama y muere por un mañana.
Pocas o muchas,
razones, ilusiones, esperanzas,
¿que dejaron sino semillas,
pisoteadas, esparcidas,
más no sembradas?
Muchas o pocas,
vidas perdidas, olvidadas,
el eterno sueño,
en que durmieron, a mi patria.
Pocas o muchas,
manos, brazos, cabezas, corazones
se levantan,
hastió de décadas sin nombres,
hastió que nos corre el alma.
Muchas o pocas,
figuras ya se levantan,
amigos y testigos,
compartiendo la misma esperanza.
Pocas o muchas,
que más da,
si trasforman donde luchan,
como la atómica reacción,
de las estrellas lejanas.
lunes, 7 de abril de 2008
Preguntas
Hoy me preguntaba,
frente al pálido óvalo del espejo,
mirándome, como viendo a otro,
reflejo apenas distinguible,
testigo de otras épocas ...
Hoy me preguntaba,
curiosidad, casi extrañeza,
de que fuera otro el que reflejara,
quedar perdido, aunque viera,
extraña imagen, de un rostro conocido.
Hoy me preguntaba,
cuanto tiene que trascurrir,
los días, acompasados de esperas,
y madrugadas,
cuanto tiene que sufrir el mundo,
estos pasos sumados a un mañana...
Hoy me preguntaba,
las respuestas a tantas,
pero tantas, roturas de mi alma,
que si de jirones fuera construida,
la imagen que representa ese rostro,
único testigo hoy de mi mañana.
¿Que diría hoy esta nueva cara?
¿que diría hoy sin más que preguntara?
Nada, ya el silencio es la misma melodía,
que la sentencia de envejecer,
cada mañana.
frente al pálido óvalo del espejo,
mirándome, como viendo a otro,
reflejo apenas distinguible,
testigo de otras épocas ...
Hoy me preguntaba,
curiosidad, casi extrañeza,
de que fuera otro el que reflejara,
quedar perdido, aunque viera,
extraña imagen, de un rostro conocido.
Hoy me preguntaba,
cuanto tiene que trascurrir,
los días, acompasados de esperas,
y madrugadas,
cuanto tiene que sufrir el mundo,
estos pasos sumados a un mañana...
Hoy me preguntaba,
las respuestas a tantas,
pero tantas, roturas de mi alma,
que si de jirones fuera construida,
la imagen que representa ese rostro,
único testigo hoy de mi mañana.
¿Que diría hoy esta nueva cara?
¿que diría hoy sin más que preguntara?
Nada, ya el silencio es la misma melodía,
que la sentencia de envejecer,
cada mañana.
Sabrás que no te amo
SABRÁS que no te amo y que te amo
puesto que de dos modos es la vida,
la palabra es un ala del silencio,
el fuego tiene una mitad de frío.
Yo te amo para comenzar a amarte,
para recomenzar el infinito
y para no dejar de amarte nunca:
por eso no te amo todavía.
Te amo y no te amo como si tuviera
en mis manos las llaves de la dicha
y un incierto destino desdichado.
Mi amor tiene dos vidas para amarte.
Por eso te amo cuando no te amo
y por eso te amo cuando te amo.
Pablo Neruda, Cien sonetos de Amor, XLIV
puesto que de dos modos es la vida,
la palabra es un ala del silencio,
el fuego tiene una mitad de frío.
Yo te amo para comenzar a amarte,
para recomenzar el infinito
y para no dejar de amarte nunca:
por eso no te amo todavía.
Te amo y no te amo como si tuviera
en mis manos las llaves de la dicha
y un incierto destino desdichado.
Mi amor tiene dos vidas para amarte.
Por eso te amo cuando no te amo
y por eso te amo cuando te amo.
Pablo Neruda, Cien sonetos de Amor, XLIV
jueves, 3 de abril de 2008
Tu mirada
Tu mirada que ilumina,
el sendero que transito,
cadente paso tras paso,
como canto de letanías.
Ojos que miras mis manos,
ojos que miras mis logros,
¡cuantas miradas encierras,
con solo el amor de tus ojos!
Quisiera, vida mirar, te lo juro,
mirar con tus mismos sentidos,
cuanta belleza tocar,
tocar solo simples latidos.
Si tras los pasos,
transita mi vida,
sendero donde deambulo,
ahora que lo iluminas,
si por tu simple mirada,
prendida quedo ya mi alma,
¿que decir de lo que se presiente,
si solo son pasos lejanos al alba?
¿Porque mi vida se pone
como quien explica su causa?
si transito solamente el camino
simple extensión de mi alma.
el sendero que transito,
cadente paso tras paso,
como canto de letanías.
Ojos que miras mis manos,
ojos que miras mis logros,
¡cuantas miradas encierras,
con solo el amor de tus ojos!
Quisiera, vida mirar, te lo juro,
mirar con tus mismos sentidos,
cuanta belleza tocar,
tocar solo simples latidos.
Si tras los pasos,
transita mi vida,
sendero donde deambulo,
ahora que lo iluminas,
si por tu simple mirada,
prendida quedo ya mi alma,
¿que decir de lo que se presiente,
si solo son pasos lejanos al alba?
¿Porque mi vida se pone
como quien explica su causa?
si transito solamente el camino
simple extensión de mi alma.
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